martes, 27 de abril de 2010

Campeche ,retrospectiva económica la Madera

Para Campeche, la decadencia del palo de tinte, no afectó severamente la economía local. Desde 1880 la explotación maderera, ubicada básicamente en los partidos de Champotón y el Carmen, comenzó a cobrar gran importancia y terminaría por superar la del palo de tinte, tanto en volumen como en precios de exportación.

Las empresas madereras norteamericanas, inscritas oficialmente en el Carmen en 1910 eran siete: Markley & Millar Co., Laguna Corporation, Mexican Gulf Land & Lumber Co., Campeche Timber and Fruit Co., Mexican Explotation Co., Agua Azul Mahogany Co., y Aguada Grande Exploitation Co. Convertidas en grandes latifundistas, se dedicaban básicamente a la explotación de las maderas preciosas y el chicle, debido a ello, Campeche era el principal asiento en el país de los intereses forestales y madereros de Estados Unidos. Como consecuencia de lo anterior, en la primera década del siglo XX, las inversiones norteamericanas en el país en ese rubro eran de 1,5 millones de dólares de los cuales correspondían a Campeche más de 900 mil.

De esta forma, un alto porcentaje de los 1.095 títulos de propiedad equivalentes a más de un millón de hectáreas de terrenos enajenados en la entidad en el período 1877-1910, estaban en manos extranjeras, originando inconformidad y protestas por parte de algunos de los campechanos más ricos en contra de las concesiones a compañías que tenían derecho a exportar libremente las utilidades obtenidas sin beneficio alguno para el estado, además de aprovechar la escasa fuerza de trabajo disponible con los mecanismos laborales heredados del corte de palo de tinte. El proceso de acumulación de tierras en pocas manos fue tal que de 1900 a 1910, existían 14 hacendados, propietarios de 147 haciendas, lo que representaba la quinta parte del territorio del estado y en las cuales laboraban la mayoría de los campesinos.

Los bosques del estado de Campeche contenían una gran variedad de especies productoras de maderas de alto valor comercial, algunas de ellas eran: la caoba, el cedro, el chicozapote, el jabín, el granadillo, el palo de tinte, el dzalam, y otras.

De las anteriores, se pueden considerar como las maderas más valiosas al cedro y la caoba, especies que crecen en las mismas regiones aunque no se mezclan entre sí, sino excepcionalmente. Se les ve crecer por igual en terrenos húmedos, pedregosos y profundos, altos y bajos, cambiando únicamente en sus características morfológicas.

Las zonas productoras de dichas especies eran principalmente dos; la que comprende el Municipio del Carmen y parte de Palizada, denominada zona de los ríos, por que en ella los árboles de cedro y caoba, estaban en los terrenos de las márgenes; y la que se llamaba montañosa, formada por el Municipio de Champotón. La montañosa abarcaba los terrenos de Aguada Seca y llegaba a los límites con Quintana Roo y Guatemala. La forma de explotación, se subordinaba a la forma de transporte, ya bien que se tratara de trozas para exportación o de madera aserrada para consumo local.

Los precios y las condiciones de venta, tanto para la madera de exportación como para la de consumo local, cambiaban con cada contratista y cada comprador; por ejemplo, en lo que al comercio exterior se refería, al no existir un monopolio en la producción del producto, ya que existían varios productores, era el comprador el que imponía el precio (80 dólares en promedio, o al tipo de cambio: 4,85 pesos), en tanto que en el mercado interno, y debido a que la mayor parte de la producción se destinaba al mercado extranjero, como consecuencia de mayores ganancias, los precios eran regulados por la oferta y la demanda, variando según la época del año, la explotación y excedente de producción, y el transporte de la misma –en el Carmen el precio era de 160 pesos.

En lo que respecta a las ganancias, existían de dos tipos, una para el exportador, y una para el vendedor local. En el primer caso, si el metro cúbico tiene 424 pies, y si el costo por metro cúbico era de 69,17 (ver tabla 4), entonces, el costo del pie era de 0,163 dólares, por lo que el millar de pies era 163 dólares, la utilidad era de 83,89 dólares.

Tratándose de madera para consumo nacional, el costo de 69,17, se reducía a 52,17, en vista de que el impuesto forestal bajaba a 6 por metro cúbico, y que por concepto de medición y aforo se descontaban 9, el costo total de un pie de madera en rollo era de 0,1238 y el millar de pies resultaba a 123,82; por lo que la utilidad, tomando como base el precio de Ciudad del Carmen, era de 36,18; ganancia inferior a la que se obtenía exportando la madera.

En la mayoría de las haciendas y fincas, la vida de los campesinos y trabajadores se reducía a la de un simple esclavo. Un ejemplo de lo anterior, lo constituyó la hacienda de los Carpizo, ubicada en el partido de Champotón; en la cual y ante las protestas de los trabajadores por el mal trato que recibían, y en claro reconocimiento a sus prácticas esclavistas, el Sr. Carpizo, en un viaje a la Ciudad de México en agosto de 1913, ofreció al entonces Secretario de Gobernación, mejorar las condiciones de salario y trabajo de sus jornaleros. La anterior situación, obligó en 1914 al gobernador Joaquín Mucel Acereto, a emitir el decreto No. 6, por medio del cual abolía la disimulada esclavitud que con la tolerancia y ayuda de las autoridades mantenían sujeto a los peones de campo en las haciendas.

A pesar de los controles antes mencionados y la conciencia de servidumbre inculcada en los campesinos e indígenas, la situación social y política imperante, tanto en Campeche como en el resto del país, en donde había rebeliones provocadas por la explotación y la represión, fueron gestando el movimiento armado que se inició en 1910. De hecho y como consecuencia de las políticas de colonización implementadas por la mayoría de los gobernadores campechanos antes de la revolución, algunos de los primeros brotes de rebeldía que surgieron en algunas haciendas y fincas rurales de Hecelchakán (finca “Chilib”), Champotón (fincas “San Pablo” y “Haltunchén”) y del Carmen, no fueron protagonizados por indígenas mayas o mestizos, sino por jornaleros huastecos o jamaiquinos entre otros.

Las diferentes fases de la revolución iniciada por Francisco I. Madero en 1910, se tradujeron en una lucha política -a diferencia de otras entidades del país- manifestada mediante cambios inmediatos y en general pacíficos de los ejecutivos estatales, en los cuales, a la toma delpoder por éstos, seguía la legitimación a través de la formalidad legal de respaldarse en procesos electorales llevados a cabo de manera ex profeso, norma que invariablemente rigió en Campeche durante el período. De acuerdo a datos censales, en 1940 habían desaparecido 231 núcleos de población registrados en 1920, cuando la explotación de maderas –incluyendo la extracción de chicle- llegó a sus máximos volúmenes. Vastas regiones otrora boscosas y fértiles fueron saqueadas, forzando la emigración hacia –principalmente- las ciudades de Carmen y San Francisco de Campeche de alrededor de 15 mil habitantes de esos improvisados poblados.

http://es.wikipedia.org/wiki/Campeche