Hönninger destacó que el descubrimiento permitirá determinar cómo vivían estos animales 20 millones de años atrás, así como reconstruir el hábitat de esa zona de la selva peruana de aquel entonces.
"Vamos a poder comprender cómo era el Amazonas y qué es lo que nos espera", indicó el científico.
Agregó que todas las especies comparten la característica de tener unas largas extremidades, una posible evidencia de adaptación al medio en el que vivían.
"Por el tipo de hábitat, tendrían que disponer de una determinada altura, quizás porque había un crecimiento desmesurado de moho y eso las obligada a mantenerlas de pie", señaló.Para Hönninger, la especie más extraña enfrascada en el ámbar, es una araña de 2 milímetros de longitud, con unas patas que triplican la longitud de su cuerpo.
Destaca, además, una avispa de 3 milímetros de longitud sin aguijón, con seis patas y dos antenas con las mismas dimensiones que el cuerpo, un gran tamaño en comparación a las antenas de sus parientes actuales.
La avispa, que quedó atrapada en el ámbar mientras devoraba a otro insecto, tiene la peculiaridad de tener un aparato reproductor ubicado en una pequeña cavidad entre el tórax y abdomen, frente a las actuales que lo tienen en la parte trasera.
Otra de las piezas de ámbar contiene una especie similar a una mosca, de 2 milímetros de longitud, que, a diferencia de las actuales, presenta patas muy largas y cuatro alas muy bien definidas (las moscas actuales sólo tienen dos alas).
Los científicos hallaron además una "chicharra" (cigarra) con indicios de formación de alas y una especie primitiva de mosquito, en tan buen estado de conversación que se pueden apreciar sus ojos.
or el momento, los investigadores tan sólo lograron detectar estas cinco especies extintas, pero Hönninger adelantó que "todavía queda mucho por revisar".El próximo mes de agosto, un grupo de científicos austríacos visitarán el museo para estudiar los animales y ayudar a avanzar en las investigaciones, pues los expertos peruanos disponen de escaso presupuesto para ello, lamentó Hönninger.
Fotografía cedida por el Museo Klaus Honninger Mitrani, que muestra el fósil de una mosca de 2 milímetros dentro de un trozo de ámbar.

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