De acuerdo con la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos, del Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), dos de cada tres personas que fuman quieren dejar el cigarro, convencidas de que su hábito es dañino, pero la mitad ya lo ha intentado sin éxito.
Por ello, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) brinda ayuda profesional a través de su personal médico y propone a la población conocer los factores de protección que hay en su entorno.
Roberto Karam Araujo, líder de proyecto de Prevención y Control de Adicciones, en el Área de Educación para la Salud de la División de Bienestar Social del IMSS, explicó que dentro de esos factores se utiliza el término resiliencia, entendida como “la capacidad del individuo de enfrentar adecuada y efectivamente la adversidad o situaciones de crisis o de riesgo”, como la presión entre pares cuando varios jóvenes invitan a uno a fumar su primer cigarro.
Los adolescentes, dijo, son el grupo con más riesgo de contraer adicciones como tabaco y alcohol, ya que su cerebro aún está en proceso de desarrollo, busca identidad propia y los anuncios y promocionales se dirigen a ellos. Sin embargo, si un adolescente llega a los 19 años sin haber adoptado este mal hábito, es muy difícil que se vuelva adicto.
“El consejo más importante que podemos dar es que la manera más fácil de no fumar es nunca empezar. De ahí la importancia de los factores de protección, pues los jóvenes cada vez fuman a edad más temprana. En México, anteriormente la edad de inicio en promedio era 17 años; ahora es a los 13 años, y fuman igual mujeres y hombres”.
En el país fuman 14 millones y tenemos que sumar los 11 millones de mexicanos que nunca han fumado, pero están expuestos al humo de tabaco ajeno, con un gran riesgo para su salud, finalizó.

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